
Para albergar a estos cazadores nocturnos
se levanta este nuevo espacio en una Alameda que vive en cambio
constante. Desde hace unos años, este punto nurálgico ha ido
transformándose para recibir nuevos visitantes con nuevas inquitudes,
gente distinta, que aquí podrá encontrar cobijo y descubrir el
bar de copas que estaba buscando. Nuevos Álamos para nuevos búhos.

No es muy común encontrar una sala luminosa de colores suaves,
que combina sobre todo blanco y negro, y mesas altas. Bar Búho
ofrece un amabiente suave y acogedor en el que predominan los tonos
oscuros y los mostradores brillan con luz propia, además de un
amplio surtido de copas de todo tipo. Acorde con esta idea de la
transformación, posee dos elementos llamativos y que buscan sorprender:
por una parte, los servilleteros y revisteros rescatan esa pieza
de arte que es el vinilo; por otra, el sistema del ticket, por
el que podremos adquirir fichas en un banco situado en la entrada
para luego armar nuestras bebidas. La música, del flamenco al jazz,
del rock al blues, cambia según la hora. Los precios, muy razonables,
harán las delicias de sobre todo ese público joven que cada vez
frecuenta más la Alameda de Hércules, cuyo nivel adquisitivo no
es todo lo alto que quisiera pero busca pasar una noche apacible.
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Además, Búho se ofrece disponible como sala de
fiestas para cumpleaños, despedidas de soltero y reuniones, permitiendo
a sus clientes poner todo tipo de aperitivos y comestibles.
Desde principios de año, Bar Búho es además espacio de exposiciones que recogerán
las obras pictóricas y fotográficas de jóvenes artitas y monólogos, y ofrecerá
un premio mensual a la idea más original con algún tipo de obsequio y varias
consumiciones para que los cambios de la sala los facilite el propio cliente.
Todas estas iniciativas perfilan un lugar que pretende acoger y transformar el
espacio típico de la Alameda, reflejado en la imagen de unas escaleras atravesando
círculos blancos y negros y por las que sólo el visitante sabe si sube o baja.
Él decide.
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